Reparando una jaula de hierro (hecha con varilla de construcción, delgada y mediana)
A la semana de estar flotando, después de mareas muy altas, la jaula se veía así, deformada. Parecía como si una lancha le hubiera pasado encima, y un tercio de la parte superior (que debía estar a 30 cm sobre el nivel del agua) estaba sumergida.
El lado sumergido mostraba fuerte deformación de la varilla, sobre todo de la circunferencia superior. No había más daño.
Cortamos la cuerda que iba al segundo fondo y la amarramos en la parte inferior de la jaula hacia el lado donde se había desplazado el fondo. Cortamos también la parte de la cuerda del primer fondo que estaba amarrada a la parte superior de la jaula. Así, dejamos la jaula amarrada desde su parte de abajo a los dos fondos.
Se revisó la jaula por dentro y se enderezaron algunas varillas. No se encontró mayor daño.
Se revisó y ajustó el nivel de todos los flotadores, que había cambiado debido a la diferencia en tensiones.
Se logró recuperar la forma de la jaula y su nivel de flotación. Cerramos la tapa de sarán.
Lista la jaula (todavía pueden hacerse algunos ajustes para nivelarla mejor) la dejamos para volverla a visitar y ver si los cambios realizados le permiten mantener su estructura y función.
En total, entre tres personas en el agua y una en la panga, nos tomó una hora de trabajo.
Este es el fondo más pesado—medio estañón plástico relleno de concreto. El otro fondo es más pequeño (no debió serlo).
Este tipo de situación nos lleva a considerar que con corrientes fuertes puede ser mejor poner fondos o anclas en un solo lado, dejando que la jaula “baile” con las corrientes, en vez de pretender mantenerla estática con fondos a cada lado (como se hizo aquí en un inicio).